top of page

EMDR: mucho más que una técnica para tratar el trauma

14 ago
2 min de lectura

Cuando hablamos de EMDR, a menudo pensamos únicamente en los movimientos oculares o en la estimulación bilateral que caracteriza parte del procedimiento. Sin embargo, reducir el EMDR a una técnica sería simplificar demasiado su verdadero alcance.

El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un abordaje psicoterapéutico estructurado que puede ser especialmente eficaz en el tratamiento del trauma y de las experiencias vitales que han dejado una huella emocional significativa.

El trauma puede tener muchos rostros

Cuando pensamos en trauma, solemos imaginar acontecimientos claramente identificables: accidentes, desastres naturales, violencia, abusos, pérdidas inesperadas o situaciones en las que la vida o la integridad física han estado en peligro.

Pero no todos los traumas tienen ese carácter evidente.

También existen experiencias relacionales y de apego que pueden generar un profundo impacto: abandono, rechazo, negligencia emocional, relaciones abusivas, vínculos inseguros, experiencias adversas durante la infancia o situaciones repetidas en las que una persona ha aprendido que no está segura, que no puede confiar o que sus necesidades no importan.

En ocasiones, aquello que sigue afectándonos en el presente no es únicamente lo que ocurrió, sino la forma en que nuestro sistema nervioso aprendió a responder a lo ocurrido.

Por eso, trabajar con trauma requiere comprender mucho más que el acontecimiento en sí.

EMDR requiere una mirada especializada en trauma

La estimulación bilateral es una parte conocida del EMDR, pero no es la técnica por sí sola la que hace que el proceso terapéutico sea adecuado.

Para trabajar con EMDR de manera responsable es fundamental contar con una formación específica y sólida en trauma, comprender los mecanismos de respuesta traumática y saber evaluar cuándo una persona está preparada para abordar determinados recuerdos o experiencias.

La terapia del trauma requiere atender a aspectos como la seguridad, la regulación emocional, la ventana de tolerancia, el apego, los recursos internos y la historia de la persona.

No se trata simplemente de recordar algo doloroso y aplicar estimulación bilateral.

Se trata de acompañar un proceso terapéutico respetando el ritmo de cada persona y teniendo en cuenta cómo esa experiencia continúa influyendo en su presente.

Sanar no significa olvidar

El objetivo del trabajo con EMDR no es borrar los recuerdos ni hacer como si aquello nunca hubiera sucedido.

El propósito es favorecer un reprocesamiento adaptativo de las experiencias, de manera que puedan dejar de generar una respuesta emocional desproporcionada o de condicionar la manera en que la persona se relaciona consigo misma, con los demás y con el mundo.

Lo ocurrido forma parte de nuestra historia.

Pero nuestra historia no tiene por qué seguir determinando cómo vivimos el presente.

Desde una perspectiva humanista e integradora, considero que trabajar con trauma implica mirar a la persona en toda su complejidad: su historia, sus vínculos, su cuerpo, sus emociones, sus recursos y sus necesidades actuales.

El EMDR puede ser una herramienta muy valiosa dentro de este proceso, siempre integrada en una intervención psicoterapéutica rigurosa y adaptada a cada persona.

No se trata solamente de aplicar una técnica. Se trata de comprender el trauma para poder acompañar su proceso de reparación.

Si quieres conocer más sobre el EMDR, el trauma o cómo trabajo estos procesos en consulta, puedes contactar conmigo.


 
 
 

Comentarios


bottom of page